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El camino hacia la RSC en las instituciones educativas

Tomado de MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ, L. (2014). La Responsabilidad Social Corporativa en las instituciones educativas. Estudios Sobre Educacion, 27.

En los años ochenta se aceptaba de forma común el concepto de responsabilidad social de la empresa reducido a la consecución de beneficios máximos para los accionistas (Friedman, 1980). Es entonces cuando Freeman (1994) presenta su teoría de los stakeholders, entendidos como cualquier grupo o individuo que puede afectar o ser afectado por la consecución de los objetivos de la empresa. Esta visión amplia del influjo de la empresa, tiene como consecuencia una mayor amplitud en lo concerniente a su responsabilidad social, que ya no se reduce a los propios accionistas sino que se amplía para incluir clientes y proveedores, directivos y empleados, bancos y sindicatos, la comunidad local, las autoridades, las asociaciones de intereses, los competidores, etc.
En 1999, en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), se propone un “Pacto Mundial” entre las Naciones Unidas y el mundo de los negocios y en 2000 se inicio la fase operacional del Pacto Mundial en Nueva York. En este marco da origen la concepción actual de Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial (RSC o RSE) que empresas en colaboración con los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones laborales y la sociedad civil han venido consensuando y desarrollando hasta el momento actual.
“El Pacto Mundial se propone aprovechar la fuerza de la acción colectiva para fomentar la responsabilidad cívica de las empresas de modo que éstas puedan contribuir a la solución de los retos que plantea la globalización. De esta forma, el sector privado —en colaboración con otras entidades de la sociedad— puede ayudar a hacer realidad la visión del Secretario General: una economía mundial más sostenible e inclusiva” (ONU, 2012)
En el Pacto Mundial participan todos los sectores pertinentes de la sociedad: los gobiernos, que definieron los principios en que se basa la iniciativa; las empresas, en cuyas actividades procura influir; las organizaciones laborales, de quienes depende directamente el proceso de la producción mundial; las organizaciones de la sociedad civil, que representan al conjunto de los grupos de interesados; y las Naciones Unidas, el único foro político verdaderamente universal del mundo, en tareas de organización y facilitación.
A partir de este Pacto Mundial se viene trabajando, para que las diferentes esferas administrativas, las empresas y demás organizaciones, hagan suyos, apoyen y lleven a la práctica un conjunto de valores fundamentales en materia de Derechos Humanos, Normas Laborales, Medio Ambiente y Lucha contra la corrupción.

Estos valores fundamentales acordados en Naciones Unidas son propuestos a las organizaciones en forma de 10 principios:

Derechos Humanos 1.    Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos proclamados en el ámbito internacional y

2.    Las empresas deben asegurarse de no ser cómplices en abusos a los derechos humanos.

Normas Laborales 3.    Las empresas deben respetar la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva;

4.    Las empresas deben eliminar todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio;

5.    Las empresas deben abolir de forma efectiva el trabajo infantil y

6.    Las empresas deben eliminar la discriminación con respecto al empleo y la ocupación.

Medio Ambiente 7.    Las empresas deben apoyar los métodos preventivos con respecto a problemas ambientales;

8.    Las empresas deben adoptar iniciativas para promover una mayor responsabilidad ambiental y

9.    Las empresas deben fomentar el desarrollo y la difusión de tecnologías inofensivas para el medio ambiente.

Lucha contra la corrupción 10. Las empresas deben trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluyendo la extorsión y el soborno.

Cuadro 1. Los 10 principios de Pacto Mundial de Naciones Unidas

A partir de estos principios, se entiende que una organización es socialmente responsable, cuando los asume en toda su amplitud, es decir, si una organización aplica sólo algunos de ellos prescindiendo de otros, entonces sólo estará realizando acciones de compromiso social, pero no puede decirse que sea socialmente responsable en el sentido amplio del concepto (Llano, 2010).
Por otro lado, si se limitara a cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sin procurar ir más allá de su cumplimento, avanzando voluntariamente hacia nuevas exigencias, mayor inversión en capital humano, mejor relación con los interlocutores, mayor respeto al medio ambiente, tampoco se podría decir que esa organización manifiesta responsabilidad social (Fernández J. , 1999).
Mientras tanto, la Unión Europea publica su Libro Verde sobre RSC en 2001 (Comisión de las Comunidades Europeas, 2001). En esta publicación se define la RSC como RSE: “Integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y las relaciones con los interlocutores” (Comisión de las Comunidades Europeas, 2001, p. 7).
A partir del Libro Verde, se establecen el Foro Multilateral Europeo sobre la RSE para impulsar el desarrollo de políticas públicas con las que promover la RSE. En 2006, las empresas del espacio europeo acuerdan una iniciativa denominada Alianza Europea (Comisión de las Comunidades Europeas, 2006) dónde se determinan ocho ámbitos de acción prioritarios de la UE, uno de los cuales es la educación.
En el IV Foro Anual de Redes Locales del Pacto Global celebrado en 2006 en Barcelona (Grupo Coordinador del Foro Anual de Redes Locales , 2006), se concluye en la necesidad de realizar tareas de sensibilización en relación con el desarrollo de una norma internacional sobre responsabilidad social y la necesidad de apoyar la alineación de la norma ISO 26000 con los principios del Pacto Global.
En 2009, en sesión plenaria de Naciones Unidas se recoge: “Reafirmamos los principios del desarrollo sostenible y subrayamos la necesidad de alcanzar un consenso mundial sobre los valores y principios fundamentales en pro del desarrollo económico sostenible, justo y equitativo. Creemos que la responsabilidad social y ambiental de las empresas es un componente destacado de ese consenso” (Asamblea plenaria de Naciones Unidas, 2009)
Con todo el respaldo, Pacto Global e ISO trabajaron de forma conjunta y tras un largo proceso de documentación, recogida de opiniones, discusión, homogeneización de posturas y esfuerzos para alcanzar un consenso, en 2010 en Copenhague se aprueba el borrador definitivo en forma de guía que sintetiza las ideas, sugerencias y debates que se han ido generando en torno a la RSC durante los últimos años, evitando posiciones extremas (ISO, 2010a).
En 2010, dentro de la estrategia Europa 2020 para el crecimiento de la Unión Europea se incluye como propuesta, “promover la responsabilidad social de las empresas como elemento clave para contar con la confianza a largo plazo de empleados y consumidores” (Comisión Europea, 2010, p. 18).
Esta estrategia queda definida en 2011 y entre sus puntos se propone una mayor integración de la RSE en la educación:
“El desarrollo de la RSE exige nuevas capacidades y cambios en los valores y los comportamientos. Los Estados miembros pueden desempeñar un importante papel animando a los centros educativos a integrar la responsabilidad social de las empresas, el desarrollo sostenible y la ciudadanía responsable en los programas educativos pertinentes, en particular en la educación secundaria y la enseñanza universitaria. Se anima a los centros europeos de enseñanza empresarial a suscribir los Principios de las Naciones Unidas para una Educación Responsable en Gestión”. (Comisión Europea, 2011, p. 15).
Con lo dicho hasta ahora, se puede constatar que existe un amplio consenso institucional y político internacional sobre la necesidad de reflexionar sobre los principios y valores de la economía para impulsar el avance hacia un modelo de desarrollo sostenible y la aceptación por parte de todos los actores del desarrollo de los principios y requerimientos de la Responsabilidad Social de las Empresas, RSE.
En este avance, se considera un objetivo prioritario la resonancia de la RSC en el ámbito educativo; el aprendizaje a lo largo de toda la vida para adquirir valores, conocimientos y competencias que ayuden a las personas a encontrar nuevas soluciones a los problemas sociales, económicos y medioambientales que les afectan es el objetivo más general a largo plazo de Naciones Unida y Europa, y constituye una apuesta decidida por un modelo de desarrollo capaz de combinar el dinamismo económico, el progreso y la justicia social, la equidad y un alto nivel de protección del medio ambiente (CERSE, 2010).
En las últimas décadas, las política educativa en nuestro país se han orientado a la promoción de la autonomía entre los ciudadanos y en los últimos años se viene haciendo una especie de contrapeso con una mayor promoción de la responsabilidad social. Se observa como las administraciones públicas tratan de recuperar el sentido de comunidad y para ello se acude a nociones como responsabilidad social, compromiso cívico, valores compartidos, impelan a proponernos ir más allá de la gestión de los propios intereses (Bernal, 2011).
Para una correcta conceptualización de la RSC de las instituciones educativas, que es nuestro objeto de estudio, conviene realizar un análisis diferencial de los tres grandes enlaces existentes entre educación y RSC. Estas conexiones entre educación y RSC son las siguientes:
a) La RSC cuenta con una dimensión educativa en su aplicación.
b) La RSC requiere de un proceso de formación de las personas que es realizado por los agentes educativos: familia y escuela, fundamentalmente.
c) Las instituciones educativas deben a su vez, vivir su propia responsabilidad social corporativa.